Durante los primeros capítulos del evangelio san Mateo se ha preocupado por dar a conocer las enseñanzas y acciones de Jesús. A partir del capítulo 11 (en el que se encuentra nuestro relato), el evangelista modifica la dirección de su mirada y pone la atención en la actitud que cada persona o cada grupo tiene ante Jesús.

Ahora san Mateo nos sorprende hablando de los sentimientos de Jesús, que se conmueve ante pecadores, enfermo o de mal vivir. De repente nos vemos sumergidos en la propia oración de Jesús. Y cuando alguien nos introduce en un momento íntimo, necesariamente tenemos que agradecerlo, y más que quien nos abre su intimidad es el Señor...